¿Dolor de espalda? ¿Lumbalgia, cervicalgia, dorsalgia?

La lumbalgia crónica es un tipo de patología que frecuentemente puede darse tanto en pacientes adultos jóvenes como en adultos mayores. Se puede deber a alteraciones de los discos intervertebrales (desgaste o alteración de la composición de los mismos) como a fenómenos de artrosis más o menos importantes. El dolor crónico puede causar significativas imposibilidades laborales. Muchos pacientes tienen efectos secundarios causados por la ingesta de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios.

En otras ocasiones el dolor puede ser dorsal o cervical. Si se debe a una lesión cervical puede causar contractura muscular en la zona cervical y de los omoplatos, a veces hormigueo en el brazo, mano o dedos, cefalea o dolor de cabeza. Merecen especial atención los pacientes con vértigo o mareos ya que este tipo de patología es muy limitante para la persona que lo padece, pues puede causar de depresión y tristeza ya que interfiere en gran medida en la ejecución de las actividades de la vida cotidiana. En general lo padecen personas con estrés tanto familiar como laboral, que se mueven en ambientes competitivos de mucha tensión, que suelen pasar muchas horas frente a la computadora y/o son muy autoexigentes.

La ozonoterapia actúa como un potente analgésico y antinflamatorio por lo tanto puede ser una forma de terapia adecuada para tratamientos del dolor, logrando mejorar en forma significativa la calidad de vida de los pacientes. Los casos de pacientes que presentan lumbalgias, cervicalgias o dorsalgias se pueden tratar mediante infiltraciones paravertebrales de ozono.

Asimismo resulta efectivo el tratamiento si el dolor de espalda aparece como secuela de una intervención quirúrgica de la columna (por hernia discal, por ejemplo), sobre todo si se ha complicado con la aparición de una fibrosis residual.

El tratamiento es ambulatorio y no tiene efectos secundarios ni complicaciones disminuyendo de forma importante el grado de dolor
El número de sesiones suele variar de acuerdo al cuadro clínico y la intensidad de la lesión. La frecuencia se adecua a la patología de cada paciente, las primeras sesiones pueden ser semanales, luego se van espaciando.

Después de las aplicaciones se realiza un masaje en la zona dolorosa para mejor absorción del ozono y de esa forma se produce una mayor acción analgésica.

La ozonoterapia carece de efectos secundarios, y es cada vez más utilizada para tratar la patología osteoarticular.

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